Sin luna

La luna llena no salió anoche, entre las nubes no se ocultaba su blanca luz induciendo locuras. No tuve a quien echarle la culpa cuando sentí esas manos conduciendo por la autopista de mi cadera, haciéndose poco a poco con todos mis gemidos y resistencia, sin frenos ni conocimiento de su existencia. Sólo una sábana rodeando todo lo que en ese momento era el universo, enredada entre mi pierna y su hombro, uniendo lo que el aire separaba por segundos. Sin luna todo resultó más acelerado. Mi saliva corría por su espalda, dejando huella por donde la boca había pasado quemando cada centímetro de su piel, retorciendo cada lunar recién descubierto, saboreando el calor de dos cuerpos nacidos de la locura de una pasión incontrolable. No podía escuchar más que su respiración acelerada en mi oreja, alejándose y volviendo de nuevo, acelerándome a mi también, desatándome del todo hasta no controlar nada de lo que en ese momento estaba pasando. Me sentí única, la única, estrella del universo sobrevolandolo todo entre bosques de planetas llenos de nueva vida por descubrir. Jugaba con la luna entre mis manos, rebuscaba en sus cráteres.. hasta que por un momento cerré los ojos y recordé que la luna no había salido esa noche. No era la luna, no era el universo, no estaba flotando, no había más manos que las mías agarrando la sábana empapada.. No estabas..

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