Aquellas noches de arreglarse

Entrar en el baño dos horas antes con el modelo elegido. Música a tope, ducha rápida y mucho vaho. Ponerse un buen escote, labios rojos, zapatitos de tacón.. todo a conjunto con lo que se avecina tras la puerta de casa. Salir con la sonrisa implacable, un cigarro entre los dedos nerviosos que esperan impresionar e impresionarse, hasta llegar al destino dónde los nervios se disparan. Dónde aparecerás de un momento a otro con tu mirada tímida huyendo de mis ojos, mis ojos buscando una pizca de valentía o mejor aprovechándose de lo huidizo de los tuyos para cogerlos desprevenidos. Un hola como estás, te quedan bien esos pantalones, una sonrisa temblorosa con ceniza en el aire por la última calada apresurada. Un comienzo de horas flirteando sin saber hacia donde llevar las manos. Un cruce de intenciones, un roce sin desintencionado, un escalofrío por el pecho, el calor de tu boca, el sudor de mi nuca. Un vuelco en el corazón, impulso de miles de terminaciones nerviosas con histerismo prematuro, irrefrenables ganas de sentir piel con piel todo tu cuerpo contra mi cuerpo. Un instante de perfección absoluta disfrazado de gemido entrecortado por tu aliento. Un silencio estrepitoso que mañana será parte de la melancolía. Un todo de carcajadas a boca llena y manos entrelazadas durante horas hasta quedarse dormidas entre el cosquilleo de lo que es una noche de esas de arreglarse.

NOT EMBEDABLE

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